• Por Dany Fleitas
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El 22 abril, dentro de 60 y pocos días más, se realizan las elecciones nacionales, en las que serán electas no solo las principales autoridades del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, sino también las cabezas de los 17 gobiernos departamentales, que a su vez cuentan con sus respectivos cuerpos legislativos llamados juntas departamentales. Resaltan, por su importancia, los candidatos a presidente y vicepresidente de la República, así como los senadores y diputados. Sin embargo, no por hablar menos de ellos, son menos importantes, como son las candidaturas a gobernador y a concejales departamentales.

Todas estas candidaturas, que son miles, se encuentran ahora mismo con el dilema de cómo hacer para hacer llegar su mensaje al público objetivo de la manera más eficiente con el menor gasto posible. La realidad es que los postulantes a veces cuentan con cierto respaldo económico de sus respectivos partidos políticos y/o movimientos, pero por lo general cada quien se "banca" su campaña como puede. Unos pocos tienen recursos inagotables y el promedio cuenta con alguno que otro respaldo financiero.

Los candidatos y las candidatas se estarán preguntando qué debo hacer para promover mi figura, cómo hago para llegar a la gente con mis proyectos y de qué manera puedo difundir mis propuestas sin que todo esto me cueste demasiado dinero. Todo es relativo y todo tiene un peso específico. Hay demasiadas variables a tener en cuenta a la hora de definir qué tipo de asesoramiento se requiere para garantizar que una figura con aspiración política llegue a su objetivo de ganar en las elecciones o acceder a la banca deseada.

A veces, para ahorrar, algunos deciden manejar su propia campaña de comunicación y eluden la contratación de profesionales (comunicación y del marketing), con magros resultados en el "Día D". En este caso, el costo es el peor: la derrota o una ubicación no deseada en el conteo final que acaba con los sueños de una banca en Diputados, el Senado o la Junta Departamental. Pero vale decir también que la contratación de un profesional de la comunicación, o el marketing, de por sí, no garantiza el triunfo o la obtención de un escaño en unos comicios, ya que desde el punto de vista técnico el trabajo puede ser óptimo y que el problema de fondo radique en la persona misma que se postule.

Muchos estudiantes de periodismo, recién egresados de la carrera de Comunicación y aún colegas periodistas, me suelen preguntar cuáles son los primeros pasos que debe dar un candidato –que se postula a un cargo electivo– para iniciar la dura tarea de "instalar" su imagen e ideas en la gente, principalmente entre los electores que acudirán a las urnas. No existe una fórmula, pero lo primero es desterrar esa idea de que la comunicación es fácil y decir: "Yo puedo hacer esto solo". No hay que caer en el error del fútbol, en que todos somos directores técnicos aún antes de disputar los partidos; segundo, hay que recurrir a un profesional competente, sincero, no salamero, que tenga siempre el coraje y conocimientos suficientes como para decir "No" o "Sí" según las circunstancias; y, tercero, no hace falta gastar demasiado dinero para obtener buenos resultados a nivel mediático, con más razón en la era de las plataformas disponibles en internet de información masiva.

Con respecto al gasto, hay que reconocer que la realización de inversiones multimillonarias en los medios masivos tradicionales ayuda, y muchísimo, para lograr el posicionamiento del candidato a nivel local, regional o nacional, pero eso tampoco es garantía de éxito. Hay muchos ejemplos. Sin ir muy lejos, aquí en nuestro país mismo, en las últimas elecciones municipales, se han dado casos de figuras que han gastado pocos miles de dólares y hoy ocupan puestos electivos de relevancia en varios municipios de la República. Por el contrario, hubo otros casos de quienes "tiraron la casa por la ventana" y de igual forman han perdido las jefaturas municipales.

Los candidatos deben estar asesorados siempre por profesionales competentes que los guíen en la planificación comunicacional, en la que deben considerarse varios aspectos como el lenguaje y su forma, los medios para la difusión, el marketing (importantísimo), la cobertura de eventos, etcétera.

A un candidato le será imposible hoy día copar todos los frentes de batalla como para asegurar un triunfo ante sus adversarios. Hay que trabajar duro primero y no cantar victoria antes de tiempo. El aspirante debe tener presente siempre la humildad como la mejor herramienta para llegar a la gente. Quienes están al frente del asesoramiento comunicacional –que puede ser un equipo, no precisamente una sola persona– también deben tener la personalidad suficiente a la hora de "bajar la línea" del discurso en campaña, ya que a veces los candidatos pueden cometer el error de desviarse de los objetivos propuestos en su programa de gestión. Por eso es importante tener siempre alguien sincero al lado que te susurre: "Esto está bien" o "esto que hacés está mal".