• Por Ana Bolaños
  • Periodista
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Una de las frutas con mayores propiedades de vitaminas, calcio, zinc, magnesio, sodio, potasio, fósforo, hierro, es el mburukuja, originario de la región amazónica de Venezuela y Brasil. La plantación hoy día se ha incrementado en Paraguay, pero sin el mercado suficiente para poder ser una alternativa viable como rubro de subsistencia del pequeño productor en todo el país.

El maracuyá, pasionaria, parcha, parchita, chinola o mburukuja (Passiflora edulis) es una planta trepadora del género Passiflora. Según estudios publicados en internet, la pulpa, el zumo, las flores y la infusión de las hojas del maracuyá tienen un efecto relajante, mucho más pronunciado en el caso de la infusión, que puede usarse como sedante ligero o como calmante para dolores musculares o cefaleas; contiene varios alcaloides, entre ellos el harmano y el harmol. Asimismo, en dosis normales (una taza o dos de infusión al día) ayuda a conciliar el sueño y puede tener además efectos antiespasmódicos. Está recomendado también en caso de espasmos bronquiales o intestinales de origen nervioso, así como para los dolores menstruales.

Además es utilizado hoy día para la elaboración, a parte de jugos, de postres gourmet como el helado, flan, mouse, tortas y mermeladas.

Sin embargo, hasta el año pasado, solamente los agricultores del sur del país tenían un mercado cautivo gracias a la planta industrial Frutika, que exporta jugos de varias frutas, incluyendo el mburukuja. Esto permite que las plantaciones lleguen a solo 300 hectáreas y den trabajo a unas 500 familias aproximadamente a nivel país.

La falta de mercado a nivel local, y sin posibilidades de exportar, hace que el pequeño productor perciba sumas muy ínfimas. El sector industrial pagó hasta el año pasado G. 1.700 por kilo, mientras que la venta directa de la fruta a los supermercados orilla los G. 2.800 a G. 3.000 por kilo, según explicaciones de los productores publicadas justamente en este diario. Esto hace que el cultivo sea rentable solamente a los agricultores del Sur, pero que desalienta a los campesinos que cultivan esta rica fruta en otros puntos del país.

Los pequeños productores señalan que el rendimiento de la fruta normalmente es de 10.000 a 12.000 kilos por hectárea, pudiendo llegar hasta 20.000 kilos en algunos casos, pero depende del tratamiento del productor hacia la fruta.

Todo esto debería ser un aliento para las autoridades gubernamentales para fomentar más industrias que den más oportunidades al pequeño agricultor, que hoy no cuenta con recursos para buscar mercado, tanto a nivel nacional como internacional, y de esa forma exportar esta fruta para generar más alternativas de ingresos a la agricultura familiar.