• Por Dany Fleitas

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Este fin de semana propios y extraños fuimos testigos de la maravilla que nos puede ofrecer la naturaleza con la aparición del yrupe sobre el río Salado, que desemboca en el Paraguay, en la zona de Piquete Cué, más específicamente en el barrio Santa Librada. El sitio es muy conocido por la gente, bañistas y principalmente por los pescadores, quienes cada fin de semana se agolpan para lanzar su liñada o red al principal río de nuestro país en busca de que caigan algunos peces. Este lugar está ya muy poblado, se encuentra al norte y a pocos kilómetros de la capital del país, de fácil acceso debido a los caminos totalmente asfaltados.

El nombre científico del jakare yrupe es Victoria cruziana, de la familia de la nymphaeaceae, también conocida en Europa como nenúfar gigante. Es muy peculiar y originario de la cuenta del Amazonas, principalmente los ríos Paraná y Paraguay. Tan especial es la variedad que los europeos quedaron maravillados cuando la descubrieron en los primeros años de 1800 y la llevaron para cultivarla a Europa. De hecho, los científicos la bautizaron Victoria en homenaje a la reina del entonces Reino Unido (Inglaterra). Años después, se convirtió en un gran atractivo turístico de los jardines botánicos de países europeos primero y de Estados Unidos después (ya hacia finales de 1800). Asimismo, la hoja del yrupe fue "inspiración" de bellas leyendas de amor de tribus indígenas de esta región amazónica y también fuente de reflexión para la construcción de modernos edificios de cristales en Inglaterra.

Pero lo que nos asombró inmediatamente por su hermosura, por ser algo poco usual (esta vez se dieron las condiciones climáticas), de igual manera quedamos estupefactos cuando al poco tiempo comenzaron a divulgarse fotografías de su brutal depredación. Esta conducta de destrucción de la biodiversidad no es exclusiva de los paraguayos, es cierto, pero deberíamos aprender a cuidar nuestro ecosistema como ninguno considerando que estamos rodeados de bellezas naturales que son atractivos turísticos envidiables.

Imagínense lo que eso habrá significado para la botánica mundial, cuyos científicos de renombre internacional ya en el siglo XVII se habían ocupado de estudiar el yrupe por su gran atractivo y potencial como imán de la gente en los mejores zoológicos del mundo. Los europeos, quienes llegaron en barcos desde miles y miles de kilómetros, le dieron el valor que se merecía y llevaron la semilla para su reproducción en cauteverio, que lo lograron luego de muchas idas y venidas. Pero acá, poco más de 200 años después, en que ya deberíamos mostrarnos como una sociedad más civilizada, depredamos semejante atractivo a machetazo limpio.

Se trata de una planta acuática de difícil reproducción. Un botánico europeo, cuando la encontró en esta zona, la describió de la siguiente manera: "Victoria amazónica es una planta con muchos motivos para asombrarnos. Sus hojas, que pueden crecer a un ritmo de varios centímetros al día, llegan a alcanzar hasta los dos metros y medio de diámetro, una auténtica isla improvisada en los cauces fluviales sudamericanos, plataforma y refugio de aves acuáticas y parasol de toda la fauna sumergida. Sus espectaculares flores (¡de hasta 40 cm de diámetro!) solo se abren durante dos noches consecutivas y atraen con su agradable fragancia a piña y con el calor producido por sus propios tejidos a los escarabajos que se encargarán de polinizarla. En la primera noche las flores son de color blanco y solo están receptivos los órganos femeninos. Los escarabajos llegan cargados de polen de otras flores y normalmente se quedan encerrados en la flor cuando ésta se cierra al amanecer, pasando el día polinizándola. En su segundo atardecer, la flor de Victoria vuelve a abrirse, esta vez mostrando un color rosado y ya produciendo activamente su propio polen, que será dispersado durante esa segunda noche. Al llegar el último de sus amaneceres, la flor se cierra definitivamente y se hunde de nuevo en el agua, donde madurarán las semillas".

Así de compleja es la vida del nenúfar gigante de Sudamérica, que nosotros tenemos el privilegio de tenerlo, pero que lamentablemente no lo sabemos aprovechar. En la creencia popular, tiene propiedades curativas, principalmente afecciones respiratorias. Esto no está comprobado tampoco científicamente, porque si era así ya otros países desarrollados del mundo lo hubiesen comercializado a gran escala.

De todas maneras, aunque la hoja flotante contenga atributos medicinales, como tantos otros yuyos medicinales tradicionales, no es la manera de obtener alivio en la salud. Por el contrario, semejante atentado produce dolor y tristeza al alma. Esta "avivada" de unos pocos nos hace pasar vergüenza a todos los paraguayos, ya que proyectamos una imagen internacional de salvajes e ignorantes. Creo que antes que "machetear" un nenúfar gigante, lo que deberían buscar es un pohã ñana, pero ¡para el cerebro!, a ver si así dejan de cometer barbaridades.